Mensaje en una botella

Hay botellas que contienen letales venenos, que destruyen vidas, derriban proyectos e ilusiones, arruinan familias, pulverizan tu mente exterminando tu cuerpo y te consiguen matar.

Hay botellas con sabores de amargura que te embriagan de penas, tristezas quebrantes y desdichas, que te arrastran a la guerra fingiendo que te llevarán a la paz.

Ese veneno que corre por tus venas alimentando tus miedos, convirtiéndote en un falso valiente, te desemboca a un mundo irreal.

Crees que lo eres todo, que es tu pócima mágica que cura tus heridas, y no te das cuentas que esas llagas se hacen más profundas hasta que caes en el abismo del infierno y no puedes salir porque no te dejas ayudar.

Despiertas del letargo averno y no sabes dónde estás. La culpa te abruma, tu boca siente fuego y vomitas miserias que duelen, acorralándote como la lava de un volcán.

La soledad invade tu existencia, gritas con estruendos sollozos, y sólo escuchas un terrible eco que dice -¡no lo volveré hacer más-.

Miras fijamente esa botella vacía y te preguntas -¿qué has hecho con mi vida?, ¿porqué me has engañado?, me prometiste tenerlo todo y aquí estoy sola contigo, invadida de lamentos que ya nadie quiere escuchar. -¡Me has hundido con tu elixir de la mentira!, -¡Desaparece de mi vida, no te quiero a mi lado, me has hecho daño!.

Ahora me he dado cuenta, que no te quiero conmigo, hasta aquí hemos llegado, quiero seguir otro camino dónde tú no tengas cabida.

-¡Esta vez gané la partida, no he entrado en tu macabro juego!

-¡Soy más fuerte que tu veneno, odio el falso placer que me dabas, no te quiero volver a probar!

He deambulado sin rumbo, buscando caminos que me lleven a un lugar seguro, y con tu compañía no lo puedo lograr.

Desesperada por la soledad que me aferra, la lanzo al vacío con un urgente mensaje «Necesito ayuda, sola no soy capaz». 

De pronto me tienden una mano que me guía fuera de aquel horrible lugar. Voy despacio, con cautela, no quiero volverme a engañar. Cada paso es más firme y seguro, dejando el rastro de las ropas que me han encarcelado de miedo. Mi cuerpo se siente más ligero, ahora lo he vestido con los atuendos de la verdad.

Veo un largo y duro camino, mi instinto me dice que es el que tengo que tomar. Afianzo mis huellas abandonando aquel lugar desierto, mi desdicha la he dejado atrás.

Retomo el sendero de mi vida, a lo lejos veo todo lo que había perdido, -¡tengo que llegar hasta el final, quiero recuperar lo que había perdido!-.

Termino mi camino, he llegado a la meta, -¡he ganado a la mentira!-. Ha merecido la pena dejar la botella atrás.

Ahora soy premiada por el cariño, por la confianza de aquellos a los que les hice daño. No hay vuelta atrás.

Aunque tengo el perdón de los míos, a veces la culpa me invade al recordar aquel amargo pasado.

Lo que importa es el presente, teneros a mi lado, vuestro cariño me hizo reflexionar, «que yo valgo la pena y nunca me volveré a abandonar».

2 comentarios sobre “Mensaje en una botella

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